Los terraplanistas de la IA

Los terraplanistas de la IA

Hace dos años, más o menos, algunos directores de tecnología decían en comité que la IA era «una entelequia». Otros iban más lejos: «un loro estocástico». 

Y mientras debatían si el tema merecía la pena, el resto ya estaba dentro. Comercial cerrando propuestas. Atención al cliente resolviendo tickets. Marketing sacando campañas. Sin permiso, sin guía, sin preguntar a nadie.

Y funcionaba.

Ahora esos mismos directores aparecen con la carpeta de cumplimiento normativo bajo el brazo:

«Lleváis mucho tiempo usando IA sin ninguna medida regulatoria.»

¿Y sabes qué? Tienen razón. En el fondo, la tienen. Pero se les escapa algo:

Las zonas grises no las creó quien probó. Las creó quien no ofreció una alternativa a tiempo.

Porque sin herramientas, sin formación y sin un sitio seguro donde equivocarse, la gente usa lo que pilla. Eso es el shadow AI. Y casi nunca nace de la mala fe: nace de un hueco de liderazgo.

Dudar de una tecnología nueva es sano. Hasta es recomendable. Negarse a tocarla mientras todo el mundo ya la usa, no.

Un director de tecnología no está ahí para saber más que nadie. Está para llegar antes y dejar el camino seguro para los que vienen detrás.

Si no fue así, lo más honesto es decirlo sin rodeos: «Me equivoqué al subestimarlo. Ayudadme a ordenarlo.»

¿Qué toca ahora?

Nada del otro mundo:

  • Reconocer que el cálculo falló
  • Preguntar a las áreas qué han aprendido (saben más de lo que crees)
  • Convertir el uso real en política, no en una teoría bonita
  • Formar antes de prohibir
  • Construir las reglas en equipo, no en despacho cerrado

Fallar es normal. Lo que define a un líder no es el fallo, sino lo que hace después.

La Tierra era redonda mucho antes de que lo admitiéramos todos. La IA también.

¿Has vivido algo parecido en tu empresa?

Algunas imágenes han sido generadas con IA.

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